ESQUEMA CRITICO DE LA MEDICINA

EN COLOMBIA

 

 

 

                                                                                                Guillermo Fergusson

 

 

El Centro de Investigación y Educación Cooperativas  - CIEC de la Cooperativa de Profesores de la Universidad Nacional de Colombia, presenta con orgullo la obra del professor Guillermo Fergusson, Esquema Crítico de la Medicina en Colombia, para studio, reflexión y análisis de profesores, estudiantes y público en general.  Quiere contribuir, de esta manera, a la diffusion del pensamiento cientifico y social de los integrantes de la comunidad universitaria.

 

Al ceder su obra para ser editada por el CIEC, el professor Fergusson dió una muestra mas de su generosidad y de su preocupación permanente por los problemas de la sociedad y de la salud en Colombia; con esta edición deseamos rendir homenaje póstumo al científico, al hombre y al professor universitario.

 

Cooperativa de Profesores de la Universidad Nacional de Colombia.

 

Segunda Edición 1983

 

 

 

 

 

Fondo Editorial CIEC

Cooperativa de Profesores de la Universidad Nacional de Colombia

Ciudad Universitaria, Torre Administrativa, piso 1o.

Apartado 052941,  Bogotá, Colombia

 

 

  

 

 

 

GUILLERMO FERGUSSON

Profesor Asociado

Universidad Nacional de Colombia

 

 

 

 

ESQUEMA CRITICO

DE LA

MEDICINA EN COLOMBIA

 

 

 

Segunda Edición

 

 

Fondo Editorial CIEC

Bogotá, 1983

 

 

 

 

 

 

 

Dedico este modesto trabajo a todos los exalumnos

de la Universidad Nacional de Colombia que han

sacrificado sus vidas por la liberación definitiva

de nuestro país; muy especialmente a la memoria

de Camilo Torres Restrepo y Jose Manuel Martínez

Quiroz.  Su lucidez, valor y generosidad dan trascendencia

a nuestra Alma Mater; su sacrificio sera siempre motivo

de orgullo y ejemplo para todos.

 

 

                                                                        G. Fergusson

 

 

 

  

 

 

CONTENIDO

 

 

Prólogo………………………………………………………………………..  6

Advertencia a modo de introducción autocrítica…………………………….. 11

Organización del Esquema…………………………………………………... 15

El concepto de salud…………………………………………………………. 16

Cuál es el papel esencial de la medicina?......................................................... 19

De cómo y por que es la salud un bien inalcanzable

   para la mayoría de los colombianos…………………………………………21

A que nos referimos cuando hablamos de ideología………………………….25

Algo sobre imperialismo, política y medicina……………………………….. 27

La benemerita industria farmaceutica………………………………………..  37

Algunos influjos de la medicina norteamericana…………………………….  42

Acerca de churruscos y otros gusanos……………………………………….  46

Malthus: una opinión desapasionada………………………………………...  52

Fisonomía de los medicos y la medicina colombiana actual………………… 54

Breve e indocto esquema de la evolución de nuestra medicina……………… 59

La educación medica como instrumento de perpetuación…………………… 64

El acto medico……………………………………………………………….. 67

Algunas dificultades medicas que invitan a la modestia

   tanto presente como futura...............................................…………………. 73

Acerca de teguas y curanderos………………………………………………. 78

El acto medico directamente lucrativo………………………………………. 80

El acto medico de caridad y el acto medico en el

   hospital universitario………………………………………………………. 86

El acto medico en las instituciones oficiales………………………………… 91

El Plan Nacional de Salud…………………………………………………… 94

Final   con esperanza………………………………………………………… 98

 

 

 

  

 

 

A continuación un capítulo escogido al azar.

 

 

EL ACTO MEDICO DIRECTAMENTE LUCRATIVO

 

 

El acto medico directamente remunerado se realiza con base en un contrato, tácito o explícito, entre el medico y el enfermo que lo solicita.  El profesional es poseedor de “servicios negociables” que vende y por esto es directamente remunerado.  Es el acto medico que se realiza principalmente en el consultorio particular, la clínica privada o el domicilio del paciente solvente.

 

Es la modalidad económica que le ha dado a la medicina liberal su fisonomía de profesión independiente.  Resulta de la concepción mercantilista, del “laissez faire”, que es el eje central de nuestras actitudes en todas las esferas de la vida.

 

Aunque en razón de la evolución social se ha reducido su volumen dentro de la actividad medica general, el acto medico directamente remunerado sigue siendo el determinante fundamental del modo de pensar en nuestra profesión, imprime caracter a nuestra educación medica, modela nuestra conciencia gremial y deja huellas en toda nuestra personalidad.

 

 Aun ciertos aspectos cientificos de la vida profesional, en apariencia ajenos al lucro, se relacionan con el  y se convierten realmente en formas de “propaganda” y “relaciones públicas”, sutiles, explotables y explotadas por muchos.   El afán de obtener diplomas y obstentarlos, pertenecer a “Sociedades”, “Academias”, viajar a sin numero de congresos, publicar sin medida etc., son realmente eso y nada mas.   Desde luego que en esto, como en todo, existen excepciones y hay algunos medicos que realmente hacen estas cosas por interes cientifico genuino.

 

El acto medico lucrativo ha sido tradicionalmente individual, secreto y autónomo.  Para salvaguardarlo se ha elaborado un estatuto de deontología, con preceptos que ya pocos sinceramente respetan y que gradualmente han sido erosionados por la tecnología.   Ese código de moral medica, cuyo principio central pudiera resumirse en aquello de que “perro no debe comer perro”, se ha quedado aun mas atrás en relación con los cambios sociales.

 

Por determinantes económicos tambien conserva en su forma, talvez con algun nuevo ropaje, mucho de lo adjetivo que debe la medicina a su origen mágico y sacerdotal.  La oscuridad en el lenguaje, la formula ininteligible, ciertos “descrestoscopios”, son parte esencial de la práctica que engendra.  Y no se culpe solamente al medico por ello; el cliente lo pide, y ay del galeno que no lo complazca!, rápidamente perderá su clientela.

 

Desde el punto de vista estrictamente commercial es una transaccion muy peculiar.  La tarifa es fijada arbitrariamente por quien da el servicio, de acuerdo, algunas veces, con las supuestas o reales capacidades económicas de quien lo usa; no es raro que se preste a problemas y abusos de todo orden.

 

Lo hace aún mas vulnerable a la protesta, no siempre justa de los clients, el caracter dual de mercader y apóstol que la cultura occidental imparte al medico.  Este recibe alabanzas sin medida por parte de la burguesía en ciertas ocasiones; en otras es criticado con la misma exageración.  Ello lo coloca en situación embarazosa y lo frustra, porque nadie resiste ese continuo oscilar entre el aprecio y el vituperio.

 

Esta curiosa relación commercial es exitosa muchas veces gracias al conocimiento, la honestidad y, por que no decirlo, a la suerte de un medico determinado.  Pero sus inconvenientes son enormes y, dadas las condiciones de nuestro país, es socialmente inaceptable.

 

Hay dos aspectos del acto medico, sustentadores de la remuneración, en los que tradicionalmente se hace mucho enfásis, y para los defensores de la medicina liberal constituyen pilares absolutos que nada debe modificar.  Son la libre elección del medico por el paciente y el “secreto” profesional.  En relación con la “libre” elección debe tenerse en cuenta  que la mayoría de la población no tiene opción alguna.  Carece de cuidado medico en forma absoluta.  Entre los restantes seguramente predominan quienes son incapaces, por desconocimiento, de escoger un medico.  La “libertad” como posibilidad de escogencia sin limitaciones es como las demas “libertades” de nuestro país, ventajosa sola para los adinerados.

 

La medicina socializada no es absolutamente incompatible con cierta libertad de escogencia; sin embargo, si hubiera que sacrificar esta, yo creo que las mayorías estarían de acuerdo.   Desmitificada la medicina es absolutamente una tecnología humana mas.  Del mismo modo que se embarca uno en un avión de línea sin que sea posible escoger al piloto, con los riesgos que el azar implica, pero con la razonable seguridad de que ese individuo  vigilado por el estado, calificado adecuadamente, es capaz de desempeñar su oficio, debe el paciente recibir adecuada atención medica de manos profesionales medias, como somos la mayoría de los medicos.

 

En lo concerniente al secreto profesional, debiera mas bien comenzarse a hablar de “discreción profesional”.   La medicina moderna, aun la lucrative, no permite un secreto absolute, porque es un trabajo colectivo  y los procesos de automatización y sistematización, hacen de la historia clínica un documento que pasa por muchas manos, quedando descartada la posibilidad del sigilo.  La exigencia minima razonable es que todos los participantes se abstengan de tartar estos aspectos fuera del ámbito puramente professional.  Ademas que se eduque a la comunidad para que cambie sus actitudes – verguenza, curiosidad, etc.-, frente a la enfermedad.

 

El acto medico tradicional es muy dificil de valorar objetivamente.  Generalmente cuando surgen problemas es juzgado por tribunales medicos, en ocasiones solidarios con el acusado, al que miden, ademas, de acuerdo a preceptos que la misma profesión elabora.

 

Por otro lado, el interes pecuniario directo engendra multitud de practicas medicas condenables y es el responsible de muchos de los costos excesivos e innecesaria complicación de la profesión medica.

Los “tratamientos” largos o superfluous, la cirugía “preventiva”, los “serruchos” de honorarios, la polifarmacia etc., son algunas de las consecuencias obvias de este sistema de atención, pero no las únicas.

 

A su lado surge la gran industria privada de la salud.  Atrás hablamos de la industria farmaceutica, ese simpatico lobo con piel de oveja, que nos emborracha en caudalosos cocteles y financia nuestros congresos e “investigaciones”.  Por otro lado nos lava el cerebro con incesante propaganda, crea “modas” terapeuticas de efímera vigencia, expende basura y, como los demas, naturalmente, explota a sus obreros.  Esa industria se nutre de la medicina liberal pero simultaneamente la alimenta en un círculo vicioso de nefastos resultados para la comunidad.

 

Otro soporte y consecuencia  de la misma estructura es la industria de la clínicas privadas, cuyos niveles tecnicos y cuyos costos son astrónomicos. 

 

Es tambien el afán pecuniario el que condiciona, con grave mengua de los intereses colectivos, relaciones peculiars entre el gremio medico y las profesiones auxiliares, impidiendo el aprovechamiento adecuado de estas.  Desde luego que esos gremios a su vez luchan y progresan  participando en lo posible de todo el  proceso de explotación.

 

Conspira tambien contra el trabajo en equipo, que es un presupuesto esencial de la medicina moderna.  El ver en los colegas solo posibles competidores y no colaboradores dificulta las interconsultas, que ademas eleven los costos, y pueden causar la perdida del cliente, o dan a este la idea de “serruchos” y compadrazgos que minan su confianza en el medico.

 

El “Mercado” medico basado en esa relación económica impulsa la tendencia a la “superespecialización”, pues el trabajo del especialista es mejor remunerado que el del medico general y en las condiciones del país, incrementa el ocio medico ya que el especialista tiene campo de acción mas reducido, no obstante lo cual puede ganar mas, con menos esfuerzo que el medico general.

 

El afán  económico primordial puede llevar al medico a “vender barato” para “vender mucho” multiplicando las consultas, cuando esto es posible, reduciendo su duración y calidad.

 

Son tambien los honorarios los que dificultan el cumplimiento del precepto hipocrático de saberse abstener para no herir.  Cómo abstenerse, si ello puede interpretarse como incapacidad?  Cómo no hacer algún diágnostico y suministrar cualquier tipo de drogas a la señora que lee “Selecciones” y con base en sus lecturas interpreta el cuadro de su enfermedad  y exige al medico un tratamiento determinado?

 

El afán de lucro disminuye el respeto a uno de los derechos esenciales del hombre, el derecho a una muerte tranquila.  Los esfuerzos denodados del medico que impulsado por la familia trata de impeder lo inevitable, causando tanto sufrimiento inútil, se originan muchas veces en el deseo  de justificar mayores honorarios.  Es por eso por lo que en muchas oportunidades se practican las mas variadas tecnicas en pacientes agónicos, frente a los cuales, en un servicio racional de emergencies se limitarían a esperar la muerte, cuidando tan solo de su tranquilidad y analgesia.

 

Tal vez por lo anterior, el acto medico remunerado es una transaccion en la que es fácil advertir cierta verguenza para el cobro por parte del vendedor.  Hay cierta turbación en el ánimo del medico en esa fase de la relación.  Es por ello un trabajo que se confía a la secretaria del consultorio o que se busca hacer indirectamente.

 

Las anteriores consideraciones son incomodas.  A muchos les parecerán exageradas; y ademas es cierto que la mayoría de los medicos son honestos.  Pero los peligros e inconvenientes de una medicina basada en la explotación son muy grandes.  Por eso no ha  resistido la prueba del tiempo y ya se la han encontrado sustitutos.