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EL RETIRO OBLIGATORIO

 

Por Julio Manrique, M.D.                                          Noticero  SIMSONY

                                                                                          Febrero 1999

 

Un dilecto amigo me envió una carta en la que me decía que, después de una noche en vela, se da cuenta que el magín no da para mas y agrega que le ha caído sobre su espíritu un ataúd de nieve que le ha hecho perder la voluntad de actuar. Y continua: “De pronto, he sentido el peso de los anos... Vinimos sin saber a que y nos vamos sin saber porque. Siempre estarás presente en los rezos de la aurora hasta cuando llegue la hora de tener una baldosa en el valle de la muerte”.

Todos hemos tenido experiencia con familiares, amigos, o como médicos, de compartir la angustiosa zozobra de ser para la muerte. Me acorde del emperador Adriano cuando en sus Memorias escritas por Margarite Yourcenar decía: “Los  medicamentos ya no actúan,  la inflamación de las piernas va en aumento, y dormito sentado mas que acostado. Me felicito de que el mal me haya dejado mi lucidez hasta el fin: me alegro de no haber tenido que pasar la prueba de la extrema vejez, de no estar destinado a conocer ese endurecimiento, esa rigidez, esa sequedad, esa atroz ausencia de deseos”.

Cómo hacerle frente a la muerte, con una enfermedad incurable o una vida sin calidad o razón de ser? Cómo manejar un dolor intratable o, mejor dicho, cómo saber morir o cómo consolar a la persona querida que esta en el trance final?. Es algo muy difícil porque cada quien tiene su propia concepción de lo que es vida y lo que puede seguir después de esta. De todas maneras, hay que reconocer que la vida tiene su curso y, ni siquiera con el poder, el Emperador Adriano encontró como acabar con su vida de insoportables miserias, resignándose solo a tener paciencia y morir en  su sitio con glorias de una emperador romano.

Este tema ha sido la base de las religiones y filosofías, y ha sido tocado, en una u otra forma por las personas pensantes de todas partes y de todos los tiempos. Hay quienes prefieren mantener en secreto sus penas y hay otros que las participan aceptando, quizás. Que entre amigos las penas compartidas se disminuyen y las alegrías aumentan.

Mi respuesta a la carta de mi amigo la termine con mis deseos de que siguiera adelante, diciéndole que, aun cuando andemos con la tarjeta amarilla o roja, no podemos perder el derecho de morir en nuestra ley, es decir luchando hasta el ultimo momento, como ha sido la rutina de nuestras vidas. No he querido pedir actos heroicos como los de la guerra civil española, cuando se les solicitaba a los soldados defensores de la republica morir en las trincheras con sus generales antes de retroceder. O al del coronel nacionalista que prefería que fusilaran a su hijo gritando Viva España!  Antes que canjearlo por la redención Alcázar. (1)

Se trata de morir, siguiendo las simples rutinas con las que se ha vivido mientras se llega al retiro obligatorio al que todos tenemos que llegar en riguroso turno, ya programado genéticamente.

Ahora, en que consiste que unos quieran morir sin la menor preocupación y otros sufran un vértigo desesperado? Veamos brevemente lo que piensan diferentes culturas. La cultura china e hindú con sus preceptos, reafirmaciones espirituales y místicas, lo mismo que la hebrea, coinciden con la cristiandad en lo sobrenatural.

También allá en los desiertos del Sahara, en tablillas de barro, escribieron la Epopeya de Gilgamesh que recoge las consejas para evitar la muerte. Los egipcios cubrían las momias con papiro del Libro de los Muertos que colecciona mas de doscientas formulas para ayudar al alma a transitar hacia el mas allá,. La cultura islámica, con su influencia en el Medio Oriente, en el mundo Árabe y en su obra literaria, tiene una gran espiritualidad actualizada por alguno de sus poetas cuando exclama: feliz aquel cuya alma desconoce el reposo. (2)

Del otro lado de la moneda viene la realidad materialista que nos hace ver la realidad materialista que nos hace ver la proliferación de las células cancerosas que siguen creciendo sin control demandando todos los nutrientes del cuerpo humano hasta dejarlo en nada. Cosa similar ocurre con los elementos infecciosos que nos fulminan, sin mencionar las demás enfermedades a las  que somos genética y fatalmente vulnerables. La manipulación de los genes y las moléculas eléctricas nos dejan pensativos.

 

En nuestra Sociedad Medica Hispanoamericana de Nueva York, se han ido para siempre muchos colegas queridos . solo menciono algunos que conocí de cerca, como a Luis Angulo, quien organizo, con Ricardo Rengifo, el grupo de médicos colombianos. Me parece estar viendo su alegría cuando el conjunto musical Macondo, en medio de los retozos de la fiesta, anunciaba:  “Este ballenato va para el doctor Lucho Angulo”.

Alex de la Garza poseía la bondad y en don de gentes propios de su ancestro mejicano. Marcos Cabral, brillante colega dominicano, murió en un absurdo accidente de trafico, siendo nuestro presidente, y Miguel Balbi venido de las pampas argentinas, tenia una gran simpatía y desea de agradar. Así mismo, Orlando Canizares y Tomas Aramburo, fueron representantes de esa inmigración cubana que tantos servicios ha presentado a este gran país.

Esos recuerdos que dejan los que nos han ganado la partida y esas fuerzas increíbles que emergen en los momentos difíciles, me hacen pensar que existe algo así como lo que unos llaman alma y otros espíritu. Seria interesante saber que piensan los jóvenes y como va creando la sociedad nuevos modelos de conducta, nuevas concepciones de vida.

Lo positivo es que mientras estas vivencias nos acompañen, la memoria de los idos hará de cada tumba un lugar de peregrinación, donde no han de faltar ni las flores del recuerdo, ni las lagrimas de cariño de personas agradecidas.

 

Recuerde el alma dormida,

Avive el seso y despierte

Contemplando,

Como se pasa la vida,

Como se viene la muerte, tan callado.

(Jorge Manrique- 1140-1179) (3)

 

Bibliografía:

1.      Thomas Hugh. The Spanish Civil War.

Harper and Row 1961. Rising and Revolution 203.

2.      Egremy Pinto Mydia. Palabras sobre la arena.

Medicina y Cultura. V: VII No. 5 24:29

3.      Manrique Jorge, Coplas por la muerte de su padre.

Antología poética. ED. Tiempo Presente. Bogota Colombia 1990

 

 

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