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LAS PIRAŇAS EN COLOMBIA

 

 

ABSTRACTO: El aproche de la violencia como enfermedad quizás no es nuevo. En Colombia la violencia ha sido endemia crónica. La preocupación individual debe despertar como respuesta a la cooperación internacional, para que la paz florezca dentro del orden

 

 

La violencia es la misma en cualquier lugar o época de la humanidad.   Sin embargo  si la miramos  como una enfermedad, necesitamos un estado de arte para poderla tratar.

 

¿Cuándo se cree que hay injusticia social, y el  espíritu de libertad e igualdad esta reprimido se  justifica la rebelión armada?

 

El pintor español Picasso escogió el toro como símbolo para  representar la violencia y el colombiano Obregón posiblemente pinto las pirañas con el mismo propósito. Este pequeño pez que  es increíblemente voraz, vive particularmente en el río Amazonas y   ataca en presencia de sangre. Esto nos hace pensar que el hombre, como la piraña en  aguas sin sangre no ataca y que como el toro de lidia, solo enviste si se le torea.

 

Eso mismo sucede con la naturaleza humana.   El cerebro posee zonas especializadas para la visión, la audición, la emoción, los sentidos y el pensamiento. En las zonas límbicas (1) posee áreas íntimas de esa naturaleza animal primitiva que permanecen dormidas..  Despiertan cuando hay una  chispa o estimulo que desencadene la respuesta del área estimulada.  Estas áreas han sido pre programadas a través del tiempo según los genes, la educación  y el medio ambiente en el cual la persona le haya tocado nacer y vivir y que determina su forma  de ser  y de cómo serán juzgados por la sociedad.

 

Este hecho no quiere decir que  estamos programados para el bien o para el mal, lo que crearía una irresponsabilidad social y un problema legal, solo nos hace reconocer el desarrollo de la especie que eventualmente determina normas elementales para poder convivir en sociedad.

 

Veamos algunos factores determinantes  y   como  el proceso evolutivo se va formando.

 Los átomos forman las moléculas, las personas forman las familias y estas las sociedades,  las que  a su vez  integran los pueblos y estos las naciones, que son las que crean las normas o leyes que las rigen y que según estas sean buenas o malas, se cumplan o no, son las que rigen sus destinos.

Estas sociedades ya han existido desde,  por lo menos hace  ciento cincuenta millones de años antes de que el hombre pudiera utilizar las manos  y caminar derecho.   A través de las centurias,  los hombres como los mamíferos  han formado grupos de conveniencia que para poder subsistir, delegan funciones a los líderes naturales dentro de sus propios caracteres y controlan el albedrío individual por el bien de la comunidad. En virtud de este principio, es generalmente aceptado si este no se cumple, el equilibrio social  se rompe y la violencia explota.

 

La violencia ha sido a lo largo de la historia, una constante de la humanidad. La violencia de los pasajes bíblicos, de las guerras, de las represiones del comunismo, nazismo e inquisición para nombrar solo algunas,  sin olvidar los arrebatos de ira  de que son víctima algunos hogares,  son en realidad la expresión de necesidades animales primitivas fuera del ámbito de lo que la sociedad ha determinado que es  civilización.

 

¿Habrán sido elementos casuales o necesarios  Atila, Napoleón, Isabel la Católica para desencadenar la violencia conquistadora?  O sería que sus pueblos no solo la pidieron sino que la impulsaron  como producto determinante de las circunstancias?

Esas circunstancias con sus motivaciones económicas o sociales han sido la gasolina satánica de esas llamaradas que todos conocemos. Así es que importa que las  pirañas vivan del trópico, que existan hombres o pueblos guerreros, la realidad es que en el proceso evolutivo de las culturas civilizadas de la humanidad, la violencia ha sido una constante como ha sido una constante su rechazo.

 

Ha  ocurrido que la violencia colombiana que ha sido de larga duración, no mitigada, ni por las súplicas de las banderas blancas adornadas de escapularios, ni por el deseo de unos pocos intelectuales que piden una solución militar que vendría a ser el tratamiento quirúrgico de la  enfermedad.

 

Esta violencia colombiana no ha sido una guerra civil española o una revolución mejicana. Ha sido un conflicto armado, que como las pirañas del Amazonas, misteriosamente no se extingue sino que persiste como un cáncer o uno de esos virus que no responden a tratamiento alguno. Esa violencia creció porque se subestimó,  creyéndose hasta en la calle que era parte del folklore nacional y que se trataba simplemente de retazos políticos.

 

A propósito déjenme que les cuente  dos de mis vivencias al respecto:

 

Tenía diez años por la época de los cuarenta cuando me tocó ver a  los agentes uniformados del gobierno que montados a caballo impidieron la llegada de los campesinos  a las urnas de votación.  En  ese  mismo pueblo rural donde eso sucedió  y en  la misma época fui testigo ocasional de un pago de “donaciones voluntarias”  por parte de un buen señor que vendía útiles escolares.  Los que colectaban eran la ‘chusma” formada por los guardespaldas de los políticos locales. También me tocó entender que  muchas veces se persigue al adversario político con el fin de que venda su tierra a menos precio o deje el empleo publico para  luego hacerlo parte del  botín  político.

 

Entre los muchos elementos que desencadenan esta violencia permítanme que mencione el ecológico y genético.                                                                              

Ya el medico Luis López de Mesa en su libro “De Cómo se Formó la Nación Colombiana,”(2) hace medio siglo, viendo las riquezas en tierras abandonadas pronosticó la posibilidad  de “un estado independiente y aventurero” en la hoya hidriográfica del río Amazonas que tiene cinco mil kilómetros de afluentes  y que desembocan al Océano Atlántico.

 

Este territorio es agrícola,  ganadero  y comprende las zonas altas,  entre otras las del río Caguán y la Sierra de la  Macarena.  Esta zona esta en manos de aproximadamente veinte mil guerrilleros en pie de combate que parece no preocuparles el final de su conflicto. Es allá donde pululan los cultivos de donde se extrae la materia prima para las llamadas drogas de entretención que generan mucho dinero por lo cual viene a ser factor importante, porque este dinero es el que obliga a sus moradores sin recursos a vivir de esos cultivos  para subsistir.(3)

 

El factor hereditario cuenta. Los colombianos son principalmente mestizos, (58 %) y mulatos, (14%) resultado de la mezcla de indios y españoles y españoles y negros  respectivamente con un 4% de negros  puros.

Es decir, la influencia migratoria y hereditaria de otras culturas y razas ha faltado. Nos quedaron las taras  leguleyos de nuestros conquistadores, el espíritu de independencia(4)  que surgió en sus descendientes con la raza aborigen y muy importante el resentimiento a  las  injusticias  de la conquista que  no los exterminó pero les quitó  el oro, sus tierras y sus dioses.  ¡Como hizo de falta que las mujeres españolas hubieran acompañado a sus guerreros  para que se hubiera humanizado esta epopeya y se hubieran creado esos hogares modelos que formaron  los que llegaron  después.

 

Finalmente nos quedó el deseo de ser mas blancos.  La persona no se siente inferior pero se siente frustrada por la discriminación que recibe cuando tiene que enfrentarse con grupos sociales superiores.  Cuando este choque adquiere carácter colectivo,  el problema cultural emerge. Este factor fue hábilmente utilizado por el libertador Simón Bolívar quien condujo a sus seguidores que luchaban por la igualdad social e independencia mas que por la  misma libertad  ya que en verdad la esclavitud como tal no existía,  sino para la raza de color traída del Africa para el trabajo minero.

 

 El  otro veinte por ciento de esta formación étnica es caucásica. y mestiza. Son los hombres y mujeres comunes y corrientes, es la clase dirigente, los profesionales, los intelectuales, el clero, los militares, los artistas, los industriales, los comerciantes que  han contribuido a lograr un  bello país independiente y un estado soberano dentro  las normas de solidaridad internacional.

 

Mi propuesta es de dos medicinas que sino curan la enfermedad, por lo menos mejoran la víctima en su lamentable estado. La una es  la terapia migratoria y la otra la demanda social.

 

La terapia migratoria.-  El avance progresivo de la  civilización y los medios modernos de transporte como deseo de expansión de la humanidad en busca de mejores alimentos y espacios para vivir, crean las necesidades de intercambio racial y el instinto migratorio generan la necesidad de viajar a otras tierras y a otros planetas.(5)

 

 Este instinto migratorio ha de beneficiar a Colombia, que con dos océanos y la cordillera de los Andes que multiplica su extensión geográfica privilegiada y los tantos recursos naturales que posee, puede generar una atracción  para otros países, otras razas y culturas que  pueden aportar tecnología, orden, creatividad , progreso y diferentes cambios de costumbres y manera de pensar.

 

Una inmigración cultural  de ciencia y tecnología, neutralizadora de la violencia es una necesidad para el país el que obviamente tendría que ofrecer no solo la bondad de sus recursos sino la de sus gentes que tienen que mirarla con buenos ojos, olvidando las fallas de previos ensayos que dejaron la impresión  en algunas personas de que la inmigración no es conveniente porque  muchos de los que han ido, llegan, se hacen ricos, se aíslan y se van.

Si miramos la otra  cara de la moneda  sucede que  ahora con la inseguridad reinante  se ha disparado un desplazamiento masivo  a todo nivel  y a todas partes que convierte a los colombianos en emigrantes,  creando una curiosa paradoja en que se necesita que lleguen cerebros y capitales  que están buscando afanosamente  salir para resituasarsen.

 

La demanda social.-  Es  crucial que el ciudadano colombiano común y corriente  forme conciencia de su obligación con la comunidad y decida tener el coraje de pedir que los conflictos se arreglen en forma legal,(6)  para que  crezca el entendimiento de convivir y  se obre el prodigio de la India, donde su líder Gandhi, venció al imperio ingles sin el uso de las armas, pero eso sí con firmeza y disciplina dentro de su resistencia.(7)

 

 BIBLIOGRAFIA:

1.      González, Carlos. M.D. 20001  Profesor de Radiología Jeffersson University.  Comunicación Personal.

2.      López de Mesa, Luis. M.D.  1970  De cómo se formo la Nacion Colombiana. Editorial Bedout, mdellin. P.214,220..

3.      Santos Molano, Enrique. 2000Vol 1 Nueva Gaceta. Presentaciion del libro Senderos de la Amapola..

4.      Arcinegas, German.. 1993 Biografia del Caribe.Planeta Colombiana Editorial S.A. P 345.

5.     Ffinney, Ben.1997 Fundamentals of Space Life Sciences Vol. 2  Krieger Publishing Company Makabar FL.. Will space Change humanity? P 252, 253

6.     Einstein, Albert. 1982 Ideas amd Opinions. Crown Trade Paperbacks.New York, p 162, 166

7.  Simonds, Carlos. 1992 Derrotar al Derrotismo. Periodico El Tiempo.

Articulo comentado con el Politologo Roberto Franco Garcia.

 

Julio Manrique.M.D.

Email: skinman@juliomanrique.com

Dermatologo  en practica privada..  Asociado al Mount Sinai  Hospital de Queens y Manhattan de New York.

 

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